Ya estaba allí, en su querido castillo de nuevo, feliz, pero sobretodo; LIBRE! El internado no tenía nada que ver con aquello, bueno, la verdad es que los amigos de aquella 'cárcel' valían más que n oro bañado en oro...
Habían sido sus mejores amigos. Por un lado quería olvidarse y dejar algún día aquel tormento, pero por otro no quería olvidar ni dejar a sus precioados amigos, aun que esperaba que su duración fuera para siempre... Existía el correo, y seguramente cuando todos fueran mayores, todos se marcharían de allí. ¿¡Pero por favor! quien quería estar en esa prisión? ¡Si seguro que era mucho mejor estar encerrado en Azkaban! Los dementores eran mucho mejores que aquellas brujas que no paraban de mandarte trabajo hasta acabar rendido, o las estupidas clases medio religiosas que no tenían sentido para Lu.
Pero para olvidar todo esto, Maeca tenía un lugar preferido en Hogwarts... Bueno, uno de sus preferidos, ¡Todo el castillo era un sueño! Ya llevaba 2 años, pero aun le faltaba mucho que descubrir, ni siquiera haciendo los 7 cursos salías bien enterado de la instancia.
Salió a los terrenos y respiró el aire puro que se levantaba. Hacía un día precioso. Corrió y corrió hasta cansarse todo lo que pudo y como si hubiera sido una chica "salvaje", se tiró en la hierba y empezó a rodar por toda la hierba, hasta que llgó a sitio plano.
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¡Esto es gloria!-exclamó extendiendo los brazos, guarreda casi de haber rodado durante un buen rato por la hierba.